Walter Sinche: ‘Cómo sobreviví al Coronavirus

Walter Sinche es el fundador del Centro Comunitario Andino en Corona, Queens. Foto cortesía

Luego de escuchar por primera vez sobre la pandemia del Coronavirus en China, para mí era algo que pasaba en otro país. Hasta que llegó a Nueva York y me tocó vivirlo en carne propia. Paso por mi cuerpo y se quedó en mi mente.

Como activista comunitario y director ejecutivo de Alianza Ecuatoriana Internacional, en Corona, Queens, donde funciona el Centro Comunitario Andino, empezamos a acatar las órdenes de salud del estado y la ciudad. Trabajamos un 50%, después un 25% y luego nos tocó cerrar porque no somos una “empresa esencia”. No más clases de OSHA a obreros de la construcción, talleres de electricidad o asesoría a los inmigrantes.

Un fin de semana que decidimos quedarnos en casa como medida de prevención, empecé a sentir malestar en el cuerpo, como dolores musculares, fiebre, escalofríos y un fuerte dolor de cabeza. Pasaron más de 6 días y me decían que era el comienzo de un resfriado y que me pasaría pronto, pero las noticias de contagio en Queens fueron más intensas y entonces decidí acudir al doctor. Los rayos X me detectaron una mancha en el pulmón, me hicieron la prueba del Coronavirus y luego de varios días de espera me dijeron que era positivo.

Me enviaron a la casa y que si me faltaba la respiración, llamara a una ambulancia. Pasaron los días y fui perdiendo el apetito. Los malestares seguían aumentando, mareo y luego vomito. Comencé a escuchar que la gente se estaba muriendo de Coronavirus. A punta de tés, gárgaras de agua caliente con limón, bicarbonato, sal en grano, vaporizaciones, antibióticos y Tylenol, entre otros remedios y comidas caseras, pasé la barrera mortal de más de 15 días. Todavía tengo un poco de tos seca y mi olor y olfato están regresando.

Muchos amigos y familiares han fallecido, otros se han recuperado por completo o están en el mismo proceso que yo. Ha sido un duro golpe para la comunida inmigrante de Queens. La reflexión y enseñanza de esta etapa de mi vida, me llevan a pensar cuando crucé el Río Grande en la frontera con México hace más de 36 años. Ahora estoy obligado a aceptar y continuar con mi mida, lleno de humildad, optimismo y esperanza. Esta es una oportunidad que la vida me está ofreciendo para seguir creciendo al máximo.

Gracias al apoyo moral de mis hijos, mi madre, mis hermanos, mis amistades, al doctor Héctor Castro por su monitoreo y a todos aquellos que me enviaron sus mejores vibras. Este acto de solidaridad nos hace mejores seres humanos.

Esta pandemia pasará y nos quedarán lecciones de vida. Cambiaremos para ser más humanos y menos materialistas.

Reforzaré esfuerzos para ayudar a nuestros hermanos inmigrantes en este vecindario que es el epicentro del Coronavirus, del Censo 2020 y de la escasez de recursos de todo tipo. Ahora todo será más difícil, pero no podemos claudicar. Seguiremos luchando por una mejor calidad de vida con justicia, equidad y mejor organizados.

Por Walter Sinche

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