
Por Mónica Quintero El 2020 era un año en el que los países iban a definir la agenda de acción ambiental para la próxima década. A tan solo dos meses de haber iniciado el año, los gobiernos pasaron de hablar de contrarrestar la emergencia climática a cómo controlar la pandemia del Coronavirus. La bolsa de valores de Nueva York se desplomó, la basura aumentó y se produjo el fallecimiento de más de 405 mil personas en el mundo.
“El COVID-19 no representa en absoluto algo prometedor para el ecosistema”, dijo Inger Andersen, directora del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. “Cualquier impacto ambiental positivo después de la pandemia debe comenzar por un cambio en nuestros hábitos de producción y consumo hacia modelos más limpios y sostenibles”.
Hay que educar a la gente para que separe y recicle los desechos. Evite usar botellas plásticas para beber agua. Lleve su propia bolsa de trapo o cartón al supermercado para evitar las plásticas. No arroje basura en la calle o ríos. Proteja los parques y las zonas verdes. Use bombillos ecológicos biodegradables que ahorran dinero y energía. Y consuma alimentos naturales sin procesar que son más saludables.
El uso indiscriminado de vidrio y enlatados es otro hábito de consumo que preocupa a los miembros de organizaciones que trabajan a favor del medio ambiente.

Las fábricas y talleres también debe de cambiar su sistema de producción para no contaminar el medio ambiente y para que el humo de los carros no termine impidiendo la visibilidad en las ciudades. ¿Sabía usted que los pedos de las vacas son el principal contaminante por su alto contenido de metano? Es decir, reducir el consumo de carne ayudaría al medio ambiente.
Estos hábitos exigen reemplazar el uso de plantas de energía eléctrica por paneles solares, que a diferencia de los tradicionales, reducen el uso de combustible fósil, son más económicos y fuente de energía renovable e inagotable.
De acuerdo a la organización ambiental PEAK, en New York funcionan varias plantas de electricidad conocidas como plantas pico porque trabajan en horas donde el consumo de energía sube. Por ejemplo, en la mañana y la noche la demanda en los hogares es mayor porque las personas prenden más el aire acondicionado, conectan sus electrodomésticos, teléfonos celulares, computadores y prenden las luces, todo al mismo tiempo. Estas plantas tienen un sistema de funcionamiento de más de 50 años, queman más combustible y son nocivas para la salud y el medio ambiente.
“La producción de energía sucia con las plantas pico tan cerca de donde vivimos, trabajamos y jugamos es perjudicial para nuestra salud”, dijo Jessica Ramos, senadora estatal en este condado. “Queens es uno de los distritos más contaminados”.
El sistema de energía actual le ha costado a los contribuyentes cerca de $ 4.5 mil millones de dólares en los últimos diez años y más de 3000 muertes anuales por contaminación del PM2.5, según la coalición PEAK. Esto demuestra que los residentes de la ciudad no solo están pagando mensualmente una de las energías más altas de Estados Unidos, sino que están muriendo por no tener un sistema eléctrico renovable.
La organización ecologista y pacifista internacional, Greenpeace, resaltó en un comunicado que aunque la disminución de dióxido de carbono CO2 durante la pandemia ha sido de un 25% y de un 30% en dióxido de nitrógeno, estas cifras son transitorias. Están relacionadas a actividades industriales que dependen por mayor parte del carbón y el petróleo.

En New York, el 50% de las partículas contaminantes provienen de los edificios y un 17% directamente de buses, carros y camiones. Esto demuestra que la crisis económica y sanitaria por el virus no va frenar el cambio climático.
Sims Municipal Recycling, una compañía dedicada a la clasificación de desechos, demostró con un estudio que el distanciamiento social y el confinamiento que se vive en la ciudad desde que empezó la pandemia ha generado más basura en zonas residenciales.
“La producción de desechos en abril de 2020 subió un 27% comparado con los residuos que se recogieron desde el 2015 hasta el 2019 del mismo mes”, según datos de esta compañía.
En New York se produce a diario más de 10 mil toneladas de basura y el 80% son productos no renovables. Es decir, destruyen el medio ambiente.
