
Por Luz Karine Vargas —
Marta Lucia Valenzuela llegó a Estados Unidos en el año 2013, exactamente a Los Ángeles, California. “Mi único hijo hombre vivía en esa ciudad hace muchos años y me insistió que viniera a conocer”, dijo Valenzuela mientras masticaba una galleta Oreo.
“Cuando yo llegué a este país me impactó, es como ver una postal, pero en la realidad”, dijo Valenzuela riendo a carcajadas.
Su hijo siendo residente la pidió en su país de origen y ahora viven juntos. “Pasamos muchos años separados y para mí es una bendición estar cerca de mi hijo”, añadió Valenzuela señalando con la mirada a su “otro hijo”.
Ese otro hijo es el gato. “Orus ha sido mi única compañía por muchos años y siento que no podría vivir sin él, por eso lo cargo para donde sea que yo vaya”, dijo Valenzuela colocando a Orus en sus piernas.
“Mi esposo murió hace 26 años, lo mataron mientras conducía”, recuerda Valenzuela. Ese fue el dolor más grande que ha sentido y se quedó viuda con un hijo y una hija.
Valenzuela fue fuerte en los momentos difíciles y saco su familia adelante. “Me dediqué a trabajar para que viviéramos de forma cómoda, aunque no les pudo costear dar universidad, les di lo mejor de mí”, recuerda Valenzuela bajando la mirada.
“Mi hija formó su propia familia, se fue a vivir a otra ciudad y son pocas las veces que las veo a ella y mi sobrina”, dijo Valenzuela con la radio sonando de fondo.
El primer trabajo que consiguió cuando Valenzuela llegó a Estados Unidos fue en una fábrica. “Yo siempre he sabido coser y para mi suerte me pusieron a pegar bolsillos”, dijo Valenzuela mientras consentía a Orus.
“Nos mudamos a Nueva York hace 3 años cuando mi hijo conoció a su actual mujer, ella vivía acá”, dijo Valenzuela. “A mí me gustaba más Los Ángeles”.
Valenzuela cree que el entorno de Nueva York es miedoso. “Hay mucho habitante de calle, que se ven como locos y causan miedo”, dijo Valenzuela. No le gusta montar en tren por la inseguridad.
“Yo en mi país tengo mi casa, por ahora estoy viviendo esta experiencia, pero cuando me sienta cansada, solo me devolveré a mi país con mi gato”, dijo Valenzuela sin soltar a su gato Orus.
A Valenzuela le encanta ir a Manhattan. “Time Square es incomparable, nunca me cansaré de caminar sus calles. Me encantaría devolver el tiempo para ser joven, poder trabajar y darle a mis hijo, lo que les hizo falta”, conluye Valenzuela al lado Orus y algo nostálgica.
