
Por Luz Karine Vargas —
Guisela María Mejía es una mujer nacida en los años 60. Llegó a la ciudad de Nueva York en el 2009, año que es recordado por el aterrizaje de emergencia que tuvo el vuelo 1549 en el río Hudson.
El primer vecindario donde residió Mejía fue College Point, localizado en Queens. “Yo vine a este país con todo mi núcleo familiar”, dijo Mejía. Su cuñado gestionó los trámites para su residencia, la de su esposo y sus dos hijos.
Mejía no demoró mucho tiempo para conseguir su primer empleo. “Empecé limpiando tiendas de cadena y me pagaban la hora de trabajo a $12.50”, dijo Mejía. Este trabajo lo consiguió gracias a una mujer a la que Mejía le había dado el número de celular, días anteriores por si se presentaba una oportunidad de empleo.
“Yo he trabajado en muchas áreas. He cuidado niños, he limpiado apartamentos, he trabajado en clínicas y ahora estoy trabajando en un hotel”, dijo Mejía, quien dijo estar feliz con su actual empleo donde gana $18 la hora.
Tantos años de trabajo le han permitido cumplir muchas metas. “En Barranquilla, Colombia, tengo un par de casas para cuando siento que quiero descansar”, dijo Mejía. Barranquilla es la ciudad en donde se casó hace 30 años.
“Actualmente vivo en Richmond Hill y todo lo de mi vida me gusta, yo estoy muy contenta y tranquila”, dijo Mejía. Está luchando en contra de un cáncer de matriz que le surgió hace un par de años.
Durante los momentos críticos de la pandemia, Mejía se vio muy afectada. “Yo me enfermé, sentí dolor de cabeza, fiebre, dolor en los huesos, desaliento, vómito, me dio de todo y tuve que estar encerrada en mi habitación 15 días para no contagiar a mi familia”, dijo Mejía, cuya familia siempre ha sido un gran apoyo.
“Tengo aplicadas las tres dosis de la vacuna moderna y el trabajo volvió a reactivarse, como si la Pandemia jamás hubiera sucedido”, dijo Mejía, muy contenta de que las condiciones de vida volvieran a su normalidad.
Mejía espera poder reunirse muy pronto en Nueva York con su hermana Adriana. “A pesar de tantos años, mi familia sigue haciéndome mucha falta, mi madre, mis hermanos y mis sobrinos son el motivo por el cual viajo seguido a Colombia”, añadió Mejía. También añora la comida de su patria natal.
Mejía es una mujer de ojos claros, hincha del Atlético Nacional y amante de la música romántica. “Solo espero pasar la jubilación en mi amado país de origen junto a mis seres queridos”, termina diciendo Mejía con una sonrisa en su rostro.

