
Como parte del Festival de cine de La Habana en Nueva York (HFFNY), que está cumpliendo 15 años de fundado, seis directores y productores cubanos participaron en un panel en el SVA Theater de la calle 23 en Manhattan. Desde hace un año los máximos representantes del cine cubano se vienen reuniendo para adaptarse al nuevo rumbo que está tomando Cuba y sus instituciones culturales y sociales.
“Los avances tecnológicos nos han obligado a cambiar porque ahora es más fácil producir y editar, pero en Cuba no hay salas modernas para ver cine y la piratería es generalizada”, dijo Kiki Alvarez, que ha dirigido películas como Marina y Jirafas. “Tampoco tenemos el control de los derechos de autor. Cuba tenía el cine más avanzado de Latinoamérica, pero hemos perdido la vanguardia”. Alvarez habló de cómo ha utilizado el ‘crowdsourcing’ en el Internet para financiar sus más recientes producciones como la película Venecia. Pero el embargo a Cuba sigue oponiéndose.
Una persona del público habló de allanamientos a directores de cine y al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y de la nueva política de estado que deberá aprobar los guiones y libretos antes de comenzar los rodajes. “Esta es la batalla que nosotros damos por la libertar de creación y la pasión por el cine en Cuba”, dijo Jorge Perugorría, actor y director cubano (Che, El cazador de dragones, Amor crónico, Siete días en La Habana y Se vende).
“En Cuba debe haber voluntad política de verdad por parte del gobierno para cambiar, porque nosotros seguiremos haciendo cine de alguna manera”, dijo la productora Claudia Calviño (Cuca y el pollo, Club Habana, Habana muda, Juan de los muertos, Melaza y Fátima). “Este año en Cuba aumentaron mucho las ofertas para hacer buen cine, pero todavía hay muchos obstáculos. Obtenemos los permisos del gobierno o nos paran la película y así es imposible trabajar”.
Alvarez añadió que en República Dominicana no se hacía mucho cine, pero que ahora se producen 25 películas al año. En Cuba se producen actualmente 7 a 8 películas. Tanto los directores y productores cubanos como el público hablaron de “las buenas producciones del cine latinoamericano en la actualidad”.
Antes del panel de directores y productores cubanos se presentaron tres cortometrajes como Camionero (Sebastián Miló), Tarde para Ramón (Daniel Chile) y La trucha (Luis Ernesto Doñas). El HFFNY abrió con la película Conducta (Ernesto Daranas) y cerrará este viernes 11 de abril con la proyección de El médico alemán, cuya directora, Lucía Puenzo, estará presente para hablar con el público. La mayoría de las películas se están presentando en el Quad Cinema (34 West 13th Street, Manhattan). Para revisar la programación de este festival, pulse aquí.

Gerardo Chijona dijo que muchas de las películas cubanas son co-producidas con otras naciones, en especial España, “porque tenemos la fama de trabajar barato y muy rápido”. Chijona dijo que los productores de cine cubano no ganan mucho dinero y que los grandes actores donan su tiempo y talento para preparar a las nuevas generaciones de cineastas. “El ICAIC me pagó para dirigir la película Boleto al Paraíso el dinero suficiente para arreglar el baño de mi casa y por eso puse allí un letrero que dice Boleto al Paraíso”, dijo Chijona sonriente.
Para Calviño el proceso de apertura de Cuba y del cine cubano es un proceso por el cual hay que luchar permanentemente. “Es una lucha de ideas, de discusiones y búsqueda de cambios. Ademes, el cine independiente cubano sufre como en cualquier otro país latinoamericano. Hay que buscar apoyo de la familia, de amigos y en otras partes del mundo porque en Cuba no se consigue dinero”, dijo Calviño.
A pesar del embargo, el cine que más se ve en Cuba es el estadounidense. El director Carlos Lechuga dijo que distribuir el cine en Cuba es un proceso arduo y difícil. “Logra presentar en Cuba la película Melaza fue proceso complicado, pero el éxito que tuvo en varios festivales internacionales de cine permitieron el triunfo que tuvo en Cuba”, dijo Lechuga.
Una parte importante del cine cubano es el reparto, la selección de los actores, y la persona más importante en Cuba es Libia Batista. “Me he encargado del reparto de casi todas las películas y ahora estoy trabajando en una sobre la vida del escritor Hemingway. Esta película estuvo parada por dos años porque no le daban el permiso a los actores estadounidenses para que trabajaran en Cuba, pero finalmente lo recibieron”, dijo Batista. Este año, por primera vez, el gobierno estadounidense no puso trabas para otorgar todas las visas que solicitó el HFFNY.
Perugorría habló de su vida como actor y ahora productor y de los cambios en Cuba: “Mi carrera comenzó con la película Fresa y Chocolate en 1995, durante el período especial, y luego el cine comenzó a adaptarse a los nuevos tiempos. Parte de la crítica cubana se ha encargado de minimizar el cine cubano, primero con las coproducciones y ahora con el cine independiente. La complicidad del ICAIC apoya el cine independiente y algunas coproducciones, lo cual está bien para mantener el cine. Ahora son gestiones independientes, individuales, gente que produce y participa en festivales, que se esfuerza por su cuenta. En mi caso, la película Se vende comenzó como un corto y terminó siendo un largometraje. Nos adaptamos”.
Javier Castaño