
Por Javier Castaño.
El voto latino siempre ha sido esquivo y en las elecciones de este año por la alcaldía de Nueva York es mucho más difícil cautivar la atención de esta comunidad. La crisis económica, la pandemia y el desconocimiento de los candidatos de la cultura latina son un verdadero impedimento y desafío.
El voto latino no es la mayoría, aunque es decisivo para elegir al próximo alcalde de Nueva York. Esta contienda política sólo comienza cuando los candidatos dejen las reunioncitas de Zoom y se lancen a la calle como lo han estado haciendo los trabajadores esenciales latinos durante esta pandemia. Entre estos latinos hay miles que son ciudadanos y están dispuestos a votar.
En las elecciones primarias del martes 22 de junio sólo podrán votar los demócratas o republicanos inscritos en sus partidos. El primer error de los candidatos es que no han incentivado la inscripción de votantes. El segundo error es que siguen produciendo comentarios y videos flojos y genéricos que no cautivan la atención de los latinos. Y el peor error es que no saben cómo hacerlo.
“Hay muy poca sustancia de los candidatos en cuanto a los asuntos que impactan a los latinos”, dijo Arturo Sánchez, catedrático, planificador urbano y experto en inmigración. “Prevalece la mediocridad y la arrogancia cuando se acercan a la polifacética comunidad latina”.
En el 2017 un total de 480.569 demócratas votaron en las elecciones primarias y 343.054 ejercieron su voto por Bill de Blasio. En las elecciones generales de ese año 1’148.665 personas votaron y 760.112 lo hicieron por de Blasio. Su contrincante republicana Nicole Malliotakis obtuvo 274.423 votos.
Se estima que el 35% del total de esos votos proviene de la comunidad latina. En el distrito 13 de la senadora Jessica Ramos, por ejemplo, el voto latino asciende al 49%.
El candidato a la alcaldía que logre cautivar estos votos, puede ser elegido este junio y vencer al candidato republicano en noviembre. Por eso el candidato Scott Stringer apoyó las candidaturas de la asambleísta Catalina Cruz y la senadora Ramos. Ahora recorren este vecindario tomados de la mano. El área de Woodside, Jackson Height, Elmhurst y Corona es un manjar apetitoso para los políticos que aspiran a obtener el voto latino.
En este vecindario, como ningún otro, también hay votantes de la India, China.y naciones árabes. Esa es su riqueza y otro gran desafío para los políticos. Hace apenas 10 años solo habían candidatos anglosajones, pero ahora hay un abanico multirracial.
En el Partido Demócrata no hay un candidato fuerte de origen latino, aunque todos quieren sacar su conexión latina. “Mi tío, mi abuelo, mi papá o mi cuñado es latino”, argumentan algunos candidatos. Dianne Morales, de ideas de izquierda, tiene una campaña tímida y no se ha acercado a Queens.
El Partido Republicano tiene un candidato latino, Fernando Mateo, quien hace varias décadas creó el programa de intercambio de dinero por armas, pero la gasolina no le alcanza para llegar más lejos.
El candidato Eric Adams se ha reunido en el Internet con grupos de apoyo de la comunidad latina y con algunos representantes de los medios en español. Quizás está esperando en la trinchera a que los otros candidatos sigan atacando a Andrew Yang, quien va adelante en las encuestas y despertado la ira del establecimiento político.

Yang está al frente de la competencia a la alcaldía porque se ha movido mucho más y mejor que los demás. Veremos si resiste el creciente bombardeo de las demás campañas que lo califican de empresario privilegiado y ajeno a la realidad del neoyorquino común.
“La esperanza está en camino. Andrew recuperará la ciudad, traerá trabajos, invertirá mil millones de dólares en ingresos básicos y creará el Banco del Pueblo para ayudar a los indocumentados a obtener acceso a servicios financieros”, dijo Edwin Molina, portavoz del candidato Yang.
Maya Wiley es la más progresista entre los candidatos a la alcaldía, pero se ha enfocado en la comunidad negra y en Brooklyn, su condado.
Kathryn García dijo en Long Island City, Queens: “Crearé $150 millones en infraestructura verde y 10 mil nuevos trabajos”.
Shaun Donovan ha estado muy tímido y lejano a la comunidad latina. Sonreir desde la sala de su apartamento con su libro en las manos no seduce a los votantes.
“La comunidad latina es a veces subestimada y desatendida. Como alcalde me aseguraré que reciban atención y resolveré las desigualdades que han existido desde antes de la pandemia. Seré el alcalde de todos, inclusive de quienes no hablan inglés y son indocumentados”, dijo el candidato Adams.
La candidata Kathryn García vino a Queens recientemente a recibir el apoyo del concejal Costa Constantinides. “Nueva York necesita de energía renovable para proteger el medio ambiente y crear trabajos”, dijo García.
Los trabajadores esenciales latinos, aquellos que cuidan niños ajenos, lavan platos, son cocineros, trabajan en lavanderías, limpian o construyen apartamentos u oficinas y reparten comida en bicicletas o motos, son excluidos de la ayuda económica federal e ignorados por los candidatos a la alcaldía de Nueva York. Miles pagan impuestos y votan.
