La democracia más anti-democrática

El triunfo de Biden con 81 millones de votos y 306 votos del Colegio Electoral sobre el autocráta republicano Trump con 74 millones de votos y solo 232 en el Colegio con todo y el asalto terrorista, ha dado pie a hablar de la democracia para el mundo y orgullo de sus ciudadanos.¿De verdad?

Obama-Biden fueron autores de la guerra contra Libia, Siria y comenzaron la de Yemen. Continuaron los bombardeos a Irak, Afganistan, Pakistan, Somalia y apuntalaron el genocidio Palestino. Impusieron sobre Colombia la fallida política de drogas y el desastroso Tratado de Libre Comercio que arruina la producción nacional y aupa despiadamente la pobreza y la miseria. Cuántas más guerras se han adelantado durante los últimos cincuenta años?

La brecha entre los más ricos y los más pobres se ensancha constantemente e irremediablemente ante las políticas neoliberales que implementan en Washington. El 1% controla el 38.6% de la riqueza del país en el 2016.  Y según la Reserva Federal, el 90% de familias con menos ingresos solo tienen el 28% de la riqueza. El 10 por ciento más rico de Estados Unidos, posee más del 80 por ciento de las acciones estadounidenses, ha visto su riqueza crecer más del triple en 30 años.

Las desigualdades se incrementaron en cada cuatrenio presidencial Durante Bush, el 13% de la riqueza se concentraba en manos de los más ricos, con Clinton el 16%, Bush hijo el 19%, Obama I el 22%, Obama II el 24% y Trump será aún mayor con y sin pandemia. En promedio  un maestro de escuela intermedia paga $8,399 de impuestos, un bombero $6,121, una secretaria $4,133 y un trabajador de la construcción $3,807.  En contraste, corporaciones como Amazon, GM, Netflix, Chevron pagan $0 dólares anuales; el ex-presidente saliente no pagó nada durante 10 años y en 2016 y 2017 pagó miserables $750.

Desde Reagan los gobiernos han impuesto la política neoliberal y de reduccir los impuestos a las todo poderosas corporaciones multinacionales de lo federal a lo municipal. Y nadie censura ese dominio bi-partidista secular que hace difícil el avance de otras alternativas políticas.

Según nota de noviembre 1 de la CNBC las elecciones de noviembre se gastaron $14 billones  entre candidatos presidenciales y congresionales. $6.6 billones los primeros y $7 billones los segundos. Los democratas doblaron a los republicanos. En esta danza de billones de dólares las grandes corporaciones invierten para mantener y fortalecer  su influencia en la rama ejecutiva y legislativa en las políticas internas como externas tal cual lo han hecho hasta ahora. Sanders y su grupo aparecen como excentricidades del régimen y tal como este senador ha señalado, solo cuando el gobierno federal financie las campañas se podrá hablar de transparencia y real democracia capitalista.

Y que decir del poder del Colegio Electoral que eclipsa el voto popular. Si esta vez el ganador ganó el voto popular con más de 7 millones y los votos del infame Colegio por 74 votos. Este tumor espera ser extirpado.  Y el filibusterismo que es la obstrucción y la dictadura de las minorias del senado como empieza a ocurrir, es otro tumor. Al poderio económico, politico y cultural corporativo se ha sumado el fallo de la Corte Suprema que en el 2010 equiparó a las corporaciones con los ciudadanos para dar vía libre a estas para gastar todo el dinero que quieran en las elecciones de sus candidatos preferidos. Es decir que legalmente pueden comprar elecciones.. Seran ciudadanos solo cuando Texas ejecute a uno de ellos.

Estas  realidades políticas y económicas no pueden ser ejemplo ni orgullo de democracia y menos con el avance del terrorismo de derecha y la militarización del país.

De la realidad política democrática ademas de derrotar al déspota, se destacan elementos valiosos como el lograr ser la votación más alta jamas registrada, que muestra una ciudadanía de alguna manera y controversialmente preocupada y participante. Los intentos de corrupción ramplona del autocráta con sus co-partidarios en Georgia, Pensilvania y su Vice-presidente, fallaron, ya que aquellos mantuvieron la legalidad, integridad y los resultados electorales por encima de la vileza y las mentiras mil veces repetidas y las presiones de aquel. El funcionamiento del sistema electoral, la altura de los funcionarios responsables en los estados muy a pesar de los resultados adversos a los republicanos y a la intimidación extremista. Las cortes estatales y la Corte Suprema dictaminaron sus más de sesenta fallos acordes al derecho y no al capricho y las medidas de fuerza ni las amenazas. Tal vez sean estos elementos muy valioso e inexistentes en las democracias de la América Latina.

1 thought on “La democracia más anti-democrática”

  1. En Biden como presidente y no como vicepresidente , se encuentra una oportunidad de revaluar las políticas destructoras que se han instalado hasta ahora . Tristemente son los votantes pro Trump a los que no les importa la disparidad económica entre el grupo trabajador y el elitista .

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