
Francisco Moya no está preparado para ser elegido como político en la ciudad de Nueva York. Ha dejado plantada a la comunidad latina de Queens y no es el líder que necesitamos. Le tiene miedo a Hiram Monserrate. Sufre de pánico y por eso no ha querido confrontarlo en foro público. Moya Huye. Se escabulle. Se esconde.
Moya no ha mostrado la garra política que necesita para debatir cualquier tema y enfrentar a cualquier oponente en caso de que gane la elección. Es débil.
Varias organizaciones comunitarias de Queens comenzaron a organizar un debate entre Moya y Monserrate hace varias semanas. En una carta a Moya le propusieron que el debate podría ser el jueves 2 de septiembre en el Centro Judío de la calle 77 de Jackson Heights. A Moya le sedujo la idea y después dijo que no, bajo el argumento de que estaba ocupado ese día.
La verdad es que menospreció a la comunidad latina de Queens. Su jefa de campaña, Kathy Moore, dijo a QueensLatino.com que Moya “no quiere ofrecerle la oportunidad de hablar en público a ese hombre”, menospreciando a Monserrate. Pero ¿quién es Moya para tomar esa decisión? La comunidad latina y representantes de otras étnias querían el debate porque lo consideran necesario. Indispensable.
Este es el nombre de las 10 organizaciones que estaban coordinando el debate entre Moya y Monserrate: Adhikaar, Alianza Ecuatoriana Internacional, Chhaya CDC, Desis Rising Up and Moving (DRUM), New Immigrant Community Empowerment (NICE), New York Civic Participation Project (NYCPP), Queens Community House, Queens Pride House (QPH), Sindicato de Vendedores Ambulantes y South Asian Youth Action (SAYA!).
Moya no sólo privó a los latinos de Queens de un debate en el vecindario, sino que tampoco quiso debatir en televisión. Por el contrario, Monserrate siempre estuvo dispuesto a debatir a Moya en inglés o español. Cara a cara.
Después de la negativa de Moya, la publicación QueensLatino.com trató infructuosamente de organizar otro debate. Obtuvo la sede del mismo Centro Judío para el martes 7 de septiembre, a partir de las 6 de la tarde. Monserrate dijo que aceptaba y Moya reculó otra vez. Ni siquiera contestó las insistentes llamadas del director de QueensLatino.com. La gente que protege a Moya se limitó a decir que “no hay tiempo y que está muy ocupado en reuniones con la comunidad”.
Pero la comunidad latina era la que anhelaba escucharlo en debate abierto y público. Moya les falló a las organizaciones comunitarias y a los votantes del distrito 39 de la Asamblea en la cual quiere ser electo el próximo martes 14 de septiembre.
Ahora entendemos con más claridad el por qué varias organizaciones políticas le dieron oficialmente el apoyo a Moya, pero internamente no están de acuerdo con su candidatura. Reconocen su debilidad como político y simplemente estaban obedeciendo las órdenes de Joseph Crowley, líder del partido demócrata de Queens y quien maneja el presupuesto y las proclamas que reparte entre el ejército leal.
No estamos endosando a Monserrate para las elecciones primaras del partido demócrata. Sólo estamos señalando la gran debilidad de Moya a quien pretenden Montar en la silla de la Asamblea contra viento y marea.
Monserrate sí enfrentó la ley cuando fue acusado de violencia doméstica y luego fue despojado de su embestidura de senador estatal por malcriado y grosero y por haberse tomado el Senado de Nueva York a las malas. Pidió perdón en la corte, lloró y aceptó la condena. El juez William Eribaum regañó a Monserrate y lo tildó de loco. También cuestionó el comportamiento sumiso de su novia Karla Giraldo.
El día de la sentencia a Monserrate, el juez Eribaum también cuestionó a Daniel Alonso, abogado del Comité Disciplinario del Senado, por exigir una copia de las declaraciones del Gran Jurado que condujeron a la acusación formal contra Monserrate. “Queremos ver si podemos sancionarlo, castigarlo o disciplinarlo”, amenazó Alonso en la corte.
“Ustedes los políticos tienen que dejar la arrogancia, aprender a ser más nobles y a tener más coraje”, dijo el juez Eribaum. “Todos cometemos errores y aquí está en juego lo más importante que es la comunidad”.
Crowley, Moya y otros políticos de turno menosprecian a la comunidad. Juegan a las escondidas. Aprovechemos la oportunidad para recordar que el Comité de Etica del Congreso recomendó investigar a Crowley por reunirse a puerta cerrada con representantes de Wall Street antes de la votación para la aprobación del paquete financiero del presidente Obama. Es decir, por intercambiar dólares por votos.
Por eso QueensLatino.com acaba de sacar una edición con un payaso en la portada. Alguien nos dijo que el haber representado a los políticos de Queens como payasos les había hecho un favor, porque debimos haberlos representado con traje de prisioneros. Y Monserrate tampoco ha sido un santo en el manejo de dineros e influencias.
Los políticos de Queens y ahora Moya han vuelto a engatusar a la comunidad latina. Por eso hay que buscar alternativas. Los demócratas nos siguen usando.
Javier Castaño
Entonces le parece señor. Castaño, que nosotros los hispanos que residimos en el Distrito 39 merecemos elegir a un hombre que golpea a su compañera? Un hombre que se considere a si mismo un hombre no comete un acto tan deleznable! Lo que Monserrate hizo de manera tan irracional es condenable a cualquier nivel y no debemos celebrarlo dándole nuestro voto para que nos represente en la Asamblea.
Y peor aun, el mensaje que nos dejan: Los hombres pueden golpear a las mujeres, ir a una corte, pagar una multa, llorar, pedir perdón y todo debe quedar olvidado. Y ella comprometió la dignidad y la imagen de todas las mujeres hispanas, cuando primero lo acusó y luego salió en su defensa. Moraleja, a nosotras las hispanas, nos pueden golpear y no pasa nada, saldremos en defensa de de los hombres que nos golpean.