‘Después de la tormenta llega la calma’: obrero Alberto Cortes

Alberto Cortes en su trabajo nocturno de construcción, encargado de direccionar el tráfico. Foto Luz Karine Vargas

Por Luz Karine Vargas

El virus COVID-19 ha transformado la vida de las personas, ya sea un poco o de marena radical, para siempre. Lastimosamente la ciudad de New York fue el epicentro de la pandemia y sigue afectando a los trabajadores inmigrantes. Miles perdieron la vida o fueron infectados. Aunque la enfermedad puede que tenga menos impacto que la economía.

Alberto Cortes, un joven de 27 años de edad proveniente de México, es uno de los muchos trabajadores que quedó totalmente desempleado debido a la pandemia. “La gente equivocadamente piensa que por ser joven no tengo obligaciones y me la paso ‘disfrutando la vida’. Me decían ¿para qué necesita trabajo? Razón por la cuale no me ofrecían ninguna oportunidad laboral, pero lo que ellos no entienden es que yo al igual que ellos, tengo que sobrevivir diariamente“.

Para muchos de los habitantes de Queens su vida diaria se complicó a tal extremo que no importaba infectarse con el virus, sino salir a ganarse el sustento diario. “Me quedé sin trabajo varios meses, lo que provocó que se me acumularan varios meses de renta, los cuales no tenía como cubrir porque empecé a trabajar hace poco, muy esporádicamente. Estaba muy angustiado y no me quedó otra alternativa más que irme a vivir con mi padre quien al igual que yo también vive de la construcción”.

La ciudad cada día avanza hacia una nueva fase de reapertura total y mientras eso sucede sus habitantes también, poco a poco, se reincorporan a sus actividades diarias. “Hoy en día puedo decir que el mundo es un juego de ajedrez en donde alguien más pone las piezas en sus lugares. Recién logre ocupar un cargo fijo, gracias a que un amigo de mi padre me recomendó y estoy retomando mi vida”.

“Recién llevo un par de semanas en este trabajo y aunque es nocturno, le doy gracias a Dios por tenerme con la salud suficiente para levantarme y trabajar en lo que me gusta. Estoy feliz de que el momento difícil que tuve que experimentar por fin terminará y puedo demostrarme a mí mismo que siempre después de la tormenta llega la calma”.

Al igual que Cortes, esta es una realidad por la que atraviesan miles de trabajadores inmigrantes en Queens que están a la espera de una oportunidad que les permita redirecionar sus vidas tal cual como lo tenían planeado y logren conquistar sus sueños de inmigrantes.

 

 

 

Scroll to Top