Pintor Andrés A. Prada y su renacer

El pintor Andrés A. Prada al lado de sus lienzos en Expresso 77 de Jackson Heights, Queens, en donde está exhibiendo y vendiendo sus obras de arte. Foto Javier Castaño

Por Javier Castaño  — 

Llegó a Nueva York buscando un cambio en su vida. A conocer. A explorar una nueva sociedad. “Me enamoré de esta ciudad por su diversidad y arquitectura y porque me abrió la mente a muchas posibilidades”, dijo Andrés A. Prada. “Es aquí en donde existe la posibilidad de aprender a ser libre, de expresarse a partir de la Primera Enmienda de la Constitución y por eso aprecio tanto a Nueva York”.

Prada vive en Manhattan, frente al Parque Central, y trajo su arte a Queens por primera vez. Cuatro de sus pinturas están siendo exhibidas en Espresso 77 en Jackson Heights, Queens. Son cuatro lienzos de gran tamaño elaborados con varias capas de textura y color en donde se aprecia el movimiento de la luz.

Ese proceso interno de la búsqueda de la luz por el cual atravesó Prada después de un accidente de tránsito que casi lo mata y lo dejó postrado en una cama por más de tres años. “Dios me ayudó a hallar esa luz y por eso ahora confío en la pintura, me inspira y es el vehículo para expresarme con libertad en una sociedad convulsionada”, dijo Prada al lado de sus obras. Una de las cuales se llama Serenity y posee una luz dorada cautivante.

Prada ubica su obra dentro de un tipo de renacimiento abstracto “porque me ayudó a salir de la obscuridad”. En ocasiones exhibe sus obras en la mitad de la sala, libres de la pared con el fin de que reclamen su propia vida, renazcan, se liberen.

Estudió pintura y analizó el trabajo de otros pintores expresionistas como Munch (El Grito), Kandinsky o el estadounidense Pollock.

También aprendió a tocar piano y a cantar por motivación de su madre. En la inauguración de esta exhibición cantaron a dúo. En el fondo se escucharon los violines de Four Seasons de Antonio Vivaldi que hacen alusión a las cuatro estaciones del año.

Prada vende pinturas por comisión y recibe Bitcoins como forma de pago, aunque no le gusta deshacerse de sus obras. “Estas pinturas me dan vida, me liberan y me cuesta firmarlas, ¿por qué quisiera venderlas?”, se pregunta Prada. “Son parte de mi propio renacer como resultado del amor de las personas que me rodean y de esta nación que tanto me ha dado”.

La vida y la obra de Prada es “una jungla de complejidades, es la esencia del amor que se refleja en la simplicidad de un lienzo”.

Para más información, escriba a andrespradart@gmail.com o visite la página digital www.andrespradart.com

 

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