
“Si no puedo vender bebidas azucaradas de más de 16 onzas, entonces voy a perder dinero”, dijo Abel Ahuati, gerente de la bodega Metro Star en Junction Boulevard de Corona, Queens. “Vamos a pelear en contra de esta medida por el bienestar de nuestros negocios y de nuestras familias”.
Ahuati dijo estar dispuesto a luchar en contra de la propuesta del alcalde Bloomberg de prohibir la venta de sodas y de otras bebidas azucaradas de más de 16 onzas en la ciudad de Nueva York. La idea del primer mandatario de la ciudad es no permitir el acceso a estas bebidas azucaradas para reducir la obesidad.


La bodega de Ahuati tiene cuatro empleados y está localizada cerca de una escuela pública. “Los niños compran mucho la bebida Arizona de 20 onzas a un dólar y no quiero imaginarme el problema económico que me causaría la prohibición de venta de bebidas azucaradas grandes”.

Lady Jiménez, de 19 años, está con Ahuati. “Siempre consumo bebidas grandes con amigos y familiares y no entiendo por qué quieren prohibirlas. Es una decisión familiar y nadie tiene porque meterse”, dijo Jiménez, cuya familia toma a la semana entre 4 y 5 botellas gigantes de Snapple o de Sprite.
El 24 de julio habrá audiencias para estudiar la opinión del público. Pero la coalición Neoyorquinos para Opciones de Bebidas está recogiendo firmas y alertando a la ciudadanía sobre lo que consideran una practica discriminatoria y contraproducente. Han obtenido hasta ahora 62,344 firmas y 675 negocios se han unido a su causa.
La ciudad de Nueva York, por intermedio del Departamento de Salud, prohibiría la venta de estas bebidas azucaras de más de 16 onzas en aquellos establecimientos que reciben calificaciones de la A a la C o Pendiente. Incluye sodas y limonadas, Snapples o Arizona. Sin embargo, lugares como Seven Eleven o los supermercados no tendrán problema vendiendo estas bebidas. Por eso la consideran discriminatoria.
“Esta no es la forma de combatir la obesidad, sino una distracción”, dijo Eliot Hoff, vocero de New Yorkers for Beverage Choice. “El alcalde debería de incentivar la educación física en las escuelas y el hogar, aumentar los espacios públicos para la recreación y el ejercicio, y ofrecer más clases de nutrición”.
“Es una propuesta arbitraria y desigual que afectaría mucho a nuestra industria. Hemos desarrollado productos que entonces no podríamos vender y así perderíamos”, dijo Liz Berman de Continental Food and Beverage Inc., productores de la soda Inca Kola.
El alcalde Bloomberg trató hace algunos años de imponer impuestos a estas bebidas azucaradas y no pudo. Ahora quiere prohibirlas bajo el pretexto de que contribuyen a la gordura y al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y la diabetes.
“Las personas tienen capacidad de decisión y Bloomberg está perjudicando a los pequeños negocios con esta medida”, dijo Miguel Reyes de Reyes’ Grocery. “Quieren que sólo vendamos sodas de un litro, pero la gente quiere comprar de dos litros, familiar”. Al lado de Reyes se encontraba su esposa Zoila, quien también está en contra de la prohibición de venta de bebidas azucaradas de más de 16 onzas.
“El alcalde debe concentrarse en asuntos reales, sin distraer al público y sin poner a pelear a los negocios entre sí”, dijo la concejal Julissa Ferrreras, quien visitó varias bodegas en los alrededores de su distrito concejal con el fin de informar a los propietarios sobre esta propuesta.
Javier Castaño
El alcalde deveria enfocarse en la educacion academica. dejar q estudien con libertad y apoyarlos hasta q terminen sus carreras.no cerandoles las puertas a tantas escuela. lo que las personas deve injerir es problema familiar si desean cuidar su salud. Porque en ves no ayuda a las personas a cojer clase de nutricion.? no solo las bebidas azucaradas nos hacen dano para la salud. Nesecitamos educacion. escuelas donde podamos educarnos y no sobre pobladas.