Una madre que no pierde la fe en el trabajo

Teódula Peña, conocida como Yolanda. Foto Percy Luján.

A Teódula Peña, más conocida como Yolanda, no le gusta depender de nadie.

Una vez tuvo que hacerse una operación al estómago después de la cual le recomendaron descanso, pero tres semanas después le salió un trabajo y se fue.

“Me encanta trabajar”, dijo la mexicana de 42 años del estado de Guerrero, y entre risas añadió, “si no tuviera niños yo creo que trabajaría las 24 horas del día”.

En un apartamento cerca de la intersección entre la Calle 31 y la Avenida 31, en Astoria, Peña descansa en su día libre de su trabajo en una lavandería.

La sala es amplia. Al frente la puerta del apartamento hay una jaula donde revolotean y chillan cuatro pericos. Encima y al costado de la puerta hay dos altares donde se han puesto figuras religiosas como vírgenes, santos e imágenes de Jesús.

Ella dice que su fe es más fuerte ahora. Cuando era niña, Peña recuerda que solo le contaban las historias y para ella eran un mito. Pero ahora, dijo ella, se lo han explicado.

“Es como nuestro padre”, Peña dice sobre Dios. “Si hacemos cosas buenas, Él nos da cosas buenas”.

Dice que su familia es bien religiosa. Cuenta que su esposo dejó el alcohol después que se fue involucrando más en la religión y dice que ahora es un esposo tranquilo. “No puedo pedir más de él, una persona muy buena”, dijo.

De la computadora sale una voz suave que narra la historia sobre un perro a quien no lo querían. Un piano toca en la distancia. Peña dice distraerse con esas historias y son unas de las razones por las cuales usa la computadora.

Ella dice usa la computadora para otras cosas como escuchar música, buscar una receta y tomar clases de religión pero dijo no saber usar la computadora mucho, solo un 20 por ciento.

También usa la computadora para aprender inglés. “No sé mucho inglés pero ahí aunque sea chueco voy hablando”, dijo.

Dos de sus hijos llegan a la casa y se meten a sus cuartos. Peña tiene tres hijos de 22, 14 y 10 años. Ella va al cuarto del niño y le hace preguntas sobre su tarea.

Todos ellos nacieron en este país y no siempre están de acuerdo con lo que ella hace. Peña dice que al niño no le gustan los bailables mexicanos.

Dice que los entiende. “Siempre yo les digo que somos mexicanos, que tenemos sangre mexicana”, dijo. Ella añade que solo han ido a México una vez y que hay cosas de México que ni siquiera conocen salvo por lo que escucha.

Peña dice que ha ido y regresado de México por la frontera tres veces, la última siendo ocho años atrás. “Ha sido muy duro”, dijo. “Es un milagro que uno cruza”.
Dice que por donde se cruza hay muchos peligros porque hay que pasar por un desierto, por aguas negras y por cerros donde hay lobos. Peña dice que había que quedarse en los cerros con el frio esperando que no esté la migra. En carros de solo para 4 of 5 personas, Peña dice que iban 15 of 20 personas.

Peña considera que el Presidente Obama debería tener más sentimientos ya que todos somos seres humanos y necesitamos comer. “También recibe de nosotros”, ella dice. “No solo recibimos de él”.

Por el momento no planea irse a México ya que tiene a sus hijos aquí. Quiere que ellos estudien ya que les ha inculcado que trabajar es lo mejor en la vida, pero que primero tienen que prepararse.

Por el momento, regresar a México no está en sus planes. “Cuando ya no pueda servir a este país, tal vez” .

Percy D. Luján

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