La poesía como catarsis: Nicolás Linares

Desde la izquierda, Nicolás Linares, Luis Henao y Ramón Caraballo en la librería Barco de Papel. Foto Javier Castaño

“Es aquí en este infierno/ donde tantos buscamos el cielo/ donde el amor de tierra está lejano/ y el sentimiento se cifra/ en dólares y cemento”: Ricardo León Peña-Villa

La ciudad en la que vivimos es un universo en sí mismo, ha experimentado notables personas en su haber; entre ellos muchos ecritor@s han nacido y muerto dentro de los confines de su cotidianidad. Desde nuestra esquina del cuadrilátero (como escritores) planteamos una duda más a esta gran mezcolanza de ilusiones y sueños que llamamos Nueva York. ¿De qué sirve la poesía y la literatura en nuestra sociedad?

El mundo de hoy nos plantea innumerables retos; como inmigrantes estamos sujetos a desafíos más grandes dentro de la sociedad. Es por eso que la literatura y en general el arte juegan un rol que en la mayoría de los casos pasa desapercibido. Como escritor@s y artistas, somos conscientes de las dificultades que el día a día nos presenta como promotores culturales. En una sociedad consumista, con la economía en crisis, la amenaza del calentamiento global, la falta de empleos, las deficiencias del sistema educativo, la inseguridad de nuestros barrios, etcétera. ¿Es importante el arte en nuestras comunidades?

El director cubano Víctor Varela opina que el ser humano se nutre de tres maneras, por medio de la comida, el oxigeno y la belleza. Es esta última el ser busca el arte para robustecer su estabilidad mental y espiritual. En la literatura tanto el escritor como el lector buscan la experiencia en la palabra. El lector accede a un vasto conocimiento por medio de la lectura, y tal vez sea esta su más reconocida función. Miguel de Cervantes Saavedra decía: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. En el caso de la poesía, son bien reconocidas sus funciones terapéuticas. Si el poeta decide compartir sus escritos, es el lector quien conoce otras perspectivas del alma humana. Es por eso que la poesía llega a convertirse en canción cuando la acompaña la música. En momentos difíciles, muchos poetas han decidido apoyar una lucha social compartiendo esperanza, incentivando a otros a respaldar la causa o a rechazar la injusticia por medio de la palabra. El librero Ramón Caraballo, de la ‘librería Barco de Papel’ nos comparte que a su negocio llegan clientes en busca de poemas para enamorar, y es allí donde encontramos la función más estereotípica de la poesía, pero a su vez la más bella de todas. La búsqueda del verso de amor, motivado por el amor mismo.

A nivel comunitario, las artes juegan diferentes papeles. Natalia Aristizábal, poeta y activista de la organización ‘Se Hace Camino Nueva York’, considera que el arte aplicado comunalmente rompe los estereotipos en los que nos encasillamos. Así mismo, nos comenta que el arte refuerza la identidad, crea fortalecimiento comunitario y desarrolla nuevas habilidades en el individuo. Aristizábal ha sido testigo de primera línea de los beneficios del arte en el desarrollo de varios de sus pupilos. La entrega de nuevas etiquetas y títulos con los que el joven se pueda definir, ayuda a mejorar su autoestima.

La literatura se ha encargado de crear una memoria más general de la historia. La novela periodística o histórica, ha investigado en infinitas obras lo que los periódicos por su formato no nos pueden contar. La poesía nos ha permitido palpar los sentimientos de las personas, en sus distintos contextos. Los poemas hispanos que se escriben hoy día en Nueva York, en algunos casos reflejan la angustia del indocumentado y el colapso económico de nuestra comunidad. Autores como el Puertorriqueño Pedro Juan Soto describieron fielmente las ansiedades de los inmigrantes boricuas en la década de los 50, en su libro ‘Speaks’; zozobras que el inmigrante de nuestra época todavía experimenta. La falta de manejo de un idioma para interactuar con el resto de la sociedad, la explotación laboral, la drogadicción y la nostalgia por el lugar de origen son tema recurrente en la obra de Soto.

Hay que recalcar que los escritor@s hispanos en Nueva York enfrentan grandes retos como artistas en la ciudad. Sin contar con los ya sabidos problemas económicos y sociales, el artista lucha por emerger desde la masa. El escrit@r enfrenta una sociedad que busca el entretenimiento por sobre la cultura y el arte. La falta de lectores es una realidad y el oficio del escritor una quimera en esas condiciones.

El apoyo oficial se reduce a ciertos proyectos que manejan un corte político por sobre el talento y la calidad literaria. La empresa privada y la gran media se empeñan en venderle a la opinión pública la sensación de que la cultura hispana está representada por “estrellas” que normalmente ofrecen un producto mediocre. En este mismo sentido, la irrupción del Internet y el desarrollo de tecnologías audiovisuales han eliminado la lectura como centro familiar.

No existen en Nueva York asociaciones gremiales de escritores hispanos que faciliten la difusión de las obras y formen o descubran nuevos talentos. La segregación de nacionalidades a la que hemos sido sometidos los hispanos en los Estados Unidos también hace mella en la faena literaria. Se olvida que la literatura no tiene nacionalidad, es universal. En el arte, la autocrítica es el primer filtro que se debe aplicar. Son también muy conocidos los casos de entusiastas que sin ningún tipo de entrenamiento o critica, deciden exponer sus escritos y pasarlos como poemas o cuentos literarios, cuando carecen de todo tipo de estética. Escritos con grandes aspiraciones que nadan en la autocomplacencia. A los escritor@s en Nueva York, sólo les ha quedado como refugio la buena voluntad de unos cuantos y la autogestión como respuesta al bloqueo social. En nuestra época se repiten las experiencias de tantos autores que hicieron de la marginalidad su tema de obra, su estilo de vida. Las gestiones culturales de nuestros líderes políticos son el reflejo de su miopía. Los grandes medios de comunicación hispano-parlantes, promueven el populismo cultural y se enceguecen en la demagogia.

Sin embargo, hay que decir que la experiencia de nuestro colectivo nos demuestra que la voluntad de unos pocos puede darle vida a la utopía. El pincel, el cincel, la cámara fotográfica, la voz, la guitarra y en nuestro caso la palabra, también son herramientas para construir alternativas de poder popular. La importancia de la poesía en nuestra sociedad es un motivo más para seguir escribiendo la realidad. Nuevamente nuestro barrio puede dormir tranquilo, ¡los poetas seguirán velando por el verso!

Por Nicolás Efrén Linares Sánchez

Poeta. Reside de la ciudad de Nueva York desde el 2004. Activista político y cultural. Miembro del Colectivo ‘Poetas en Nueva York’, con quienes organiza la Maratón Cultural, la serie de micrófonos abiertos ‘La Otra Orilla’ y el Festival de Poesía ‘Poetas en Nueva York’. Además de publicar el periódico cultural ‘Vecindad’. Le gustan las empanadas con ají y no cree en fronteras.

1 thought on “La poesía como catarsis: Nicolás Linares”

  1. Ilustre señor Linares Sanchez, me complace saludarlo ante la bondad de su escrito. Soy Ronald Ayazo (youtube o facebook), Colombiano que llega recién a New York donde ya me instalé (Queens). Mi especialidad es la docencia en expresión oral con énfasis en la poesía, no para la lectura, sino para su INTERPRETACIÓN. Busco vínculos en esta ciudad y ofrezco mis servicios si en algo usted considera les puedo colaborar. Mi cel: 786.3168938 Gracias por su atenciòn.

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