
Una de las grandes lecciones del 2020 es que la certeza no existe, es un espejismo. La vida es un viaje del alma, tu viaje sagrado y único.
Todos tenemos caminos de vida, con manejo y control, debido a nuestra propia voluntad. Teniendo en cuenta el libre albedrío que nos fue dado. Hoy nos encontramos navegando la incertidumbre, como siempre… en tiempos sin precedentes. Pero, pregúntese, ¿ha habido alguna vez certeza?
Definitivamente la certeza es una ilusión…
Dado que no hay certezas reales en nuestra realidad actual, no tenemos nada que perder al dejar de lado esta noción. Podemos comenzar a mirar más allá, aprender a rendirnos a la imprevisibilidad de la vida y declarar que estamos libres de responsabilidad por cosas que están fuera de nuestro control. Lo cual nos quita un gran peso de encima.
Al aferrarnos a las certezas, como pompas de jabón, nos restamos poder, perdiendo la confianza en nuestra capacidad para manifestar las circunstancias que deseamos vivir o afrontar las circunstancias que deseamos evitar. También podemos perder la conexión con la divinidad, con la fuente y la fe sin importar a qué nos enfrentemos, podemos aprender, crecer y evolucionar. Aferrarnos a la vaga noción de probabilidades futuras nos hace mirar más allá de nuestras experiencias presentes, oportunidades de desarrollo, crecimiento, bendiciones y dones.
En cambio, establezca la intención de que, sin importar lo que enfrente, tendrá la fuerza, la inteligencia, la sabiduría y el coraje para enfrentar sus circunstancias. Tenga fe en que incluso los peores eventos de su vida pueden ser una oportunidad para lograr la ascensión y realinearse con el poder del Amor Universal.
A menudo, cuando nos hemos enfrentado al trauma, la angustia y el dolor, buscamos desesperadamente la certeza antes de cada nuevo paso. Es tu niño interior asustado…buscando la seguridad. Habla con tu niño interior. Hágale saber que está a salvo, cuidado y amado. Sane al niño, haciéndole saber que, si bien no hay garantías en la vida, usted está completamente equipado para protegerlo frente a obstáculos. Tranquiliza a este niño interior con tu corazón. Hágale saber que la rendición significa que también está abierto a bendiciones, milagros y crecimientos inesperados.
Vivir su vida basándose únicamente en lo que espera que suceda es muy limitante. Cuando la mentalidad negativa conduce a expectativas negativas, podemos terminar atemorizados y estancados y paralizados. Por otro lado, la depresión y la apatía pueden ser el resultado de expectativas positivas no cumplidas. Las expectativas crean un marco, los resultados que quedan fuera de él dan como resultado miedo, frustración y decepción. Es decir, cuando algo bueno cae fuera del esquema que nos hemos trazado, a menudo lo pasamos por alto y descuidamos apreciar nuestra buena fortuna.
“Lo que tiene que ser será…” Esta afirmación nos ayuda a liberarnos de las expectativas… nos abre a todas las posibilidades y nos da la bienvenida a la imprevisibilidad como una oportunidad. Siempre lo que llegue será para nuestro bien. Recibe todo como lecciones o bendiciones.