Una calle en NYC para la tenista Althea Gibson

La estatua de Althea Gibson a los pies del estadio Ashe se inauguró en 2019. Obra del escultor Eric Goulder. Foto: Marcela Álvarez
Por Marcela Álvarez  — 
Mientras Serena Williams acaparaba la atención de fans y prensa en el US Open con su mensaje de “evolución”, al otro lado de la ciudad una ex tenista afroamericana — la pionera— recibía un tributo. Una calle en Harlem, el barrio donde creció, fue bautizada con su nombre.
Desde el 25 de agosto, en el día de su cumpleaños 95, la intersección de West 143 Street –entre Malcolm X y Adam Clayton Powell Jr boulevards– se llama Althea Gibson Way. (Más adelante se levantará una estatua de Gibson adolescente).
“Es imperativo que mantengamos vivo su nombre”, dijo Katrina Adams, ex jugadora y primera afroamericana presidenta de la United States Tennis Association (USTA), durante la ceremonia. “La próxima generación necesita saber que antes de Serena, Venus, Coco, Leslie, y yo, estuvo Althea ¿Por qué? Porque ella fue la primera”.
En 1950 Gibson rompió la barrera racial del llamado “deporte blanco” (sí que era muy blanco, en todo sentido) al jugar los nacionales en Forest Hills –precursor del US Open. El pecado original de EEUU se vivía también en el deporte y el tenis no era excepción. Gibson sufrió pobreza, racismo, discriminación.
Pero nunca se rindió, empezó a ganar torneos seccionales y nacionales, hasta que llegaron los Grand Slams.
En singles, Gibson ganó Roland Garros (1956), fue bicampeona en Wimbledon y Forest Hills (1957 y 1958); en dobles femeninos ganó en Australia (1957), Roland Garros (1956) y Wimbledon (1956, 1957, 1958); dobles mixtos en Forest Hills (1957).

La calle 143 en Harlem ahora se llama Althea Gibson Way. Foto Cortesía
LEGADO TRASCENDENTAL DE ALTHEA GIBSON

 

Gibson marcó el camino para Arthur Ashe, Leslie Allen, Venus y Serena Williams, Zina Garrison, Lori McNeil, Chanda Rubin, Malivai Washington, James Blake,  Frances Tiafoe, Coco Gauff, Sloane Stephens, Taylor Townsend, por citar algunos.
En 2019, la USTA develó una estatua en su honor, a un costado del estadio Ashe. Unas palabras de Gibson, pronunciadas en 1958 cuando colgó la raqueta, acompañan la estatua:”Espero haber logrado solo una cosa: ser motivo de orgullo para el tenis y mi país”.
Los cincos trofeos que Gibson ganó en Wimbledon están en el Smithsonian Institution del National Museum of American History en Washington. En varios estados hay canchas y complejos deportivos con su nombre. En agosto de 2013 el servicio postal de EEUU la recordó con una estampilla como parte de su Black Heritage Series. En 2015, PBS estrenó el documental “Althea”, producido por la American Masters Series.
Tras su retiro del tenis a principios de los 60, Gibson jugó golf profesional, hizo cine y grabó un disco. Pasó años en apuros económicos. Vivía modestamente.
Tras su histórico triunfo en Wimbledon 1957, Althea Gibson fue recibida en NYC con un desfile en su honor. Wikipedia.
Gibson murió el 28 de septiembre de 2003 en el CareWell Health Medical Center de East Orange, NJ. Su autobiografía, “Siempre quise ser alguien”, es lectura esencial.
Frances Tiafoe ya hizo historia en el US Open 2022. Hijo de inmigrantes de Sierra Leona, es el primer tenista de EEUU en llegar a una semifinal masculina desde Andy Roddick en 2006. Y es el primer afroamericano desde Arthur Ashe en 1972.
En algún lugar sonríe Althea Gibson. En Harlem, en Queens, y más allá, su legado continúa.

1 thought on “Una calle en NYC para la tenista Althea Gibson”

  1. Gracias por contarnos sobre esta leyenda del deporte! Buscare su autobiografía en la biblioteca para conocer mas de su vida.

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